Vivo en un país en el que según los registros del
instituto nacional de estadística y geografía (INEGI)una mujer es asesinada
cada cuatro horas. Podría pensarse que por el hecho de vivir en medio de
noticias que anuncian violaciones, abusos y asesinatos perpetrados en contra
del género femenino, la precaria situación tomaría el tono de la certeza y se
volvería parte de la rutina de la mañana, mientras se bebe el café y se atisba
con el rostro neutral, casi ignorando la nota roja que relata el martirio que
sufrió una mujer antes de ser silenciada con un balazo en la frente.
El lunes
06 de agosto me recibió con una noticia que me dejó devastada. El cuerpo
de una chica mexicana de veinticinco años había sido encontrado en Costa Rica,
en la famosa playa del Carmen. María Trinidad Matus Tenorio era cantante y semanas atrás
había iniciado su sueño de viajar. Enamorada de la vida y de la música, nunca
se imaginó que el inocente viaje que emprendería, sería hacia el final de sus
días.
En el
transcurso de la tarde, después de que la noticia había llegado a las redes
sociales, una gran cantidad de comentarios dieron mucho de qué hablar. María
Trinidad era culpada por su propia muerte. Una lluvia de comentarios me
palideció:
“Ella se
lo buscó por andar sola en la noche”
“Por eso
las chicas no deben de viajar solas”
Y uno
que me entristeció bastante decía:
“Las
mujeres deberían de quererse más y evitar viajar solas”
De nuevo
culpando a las mujeres por ser libres. Para aquellos cínicos que la culpan, María Trinidad
pudo haber evitado su trágica muerte resguardándose tras las paredes del cuarto
de hotel. Durmiendo en la cama tranquilamente, o mejor quedándose en su hogar, en el México
que la juzga.
En
realidad, ninguna mujer debería de tener miedo de salir a la discoteca con sus
amigas, ni de ponerse la minifalda que tanto le encanta, o de salir a conocer
el mundo en completa soledad. Ninguna mujer debería de sentirse vulnerable
mientras camina sola por la calle.
En vez de que las mujeres compren ropa interior anti-violación, deberíamos
de enseñarle a los hombres a no violar. A respetar a una mujer que viaja, que
sale, que se viste a su gusto y a sus anchas. Culpamos a las víctimas de putas,
de descuidadas, de imprudentes; y en ese camino se nos olvida que el verdadero
culpable es el que ataca con lujuria, con apropiación, con la intención de
dominar para obtener.
María
Trinidad no fue asesinada por su propia imprudencia, al igual que Arantxa
Gutierrez López, una española de treinta y un años que fue violada y asesinada
durante el fin de semana, también en Costa Rica.
Ambas,
al igual que muchas mujeres, querían mundo, vida, mar y aventuras. Ellas se
quitaron los prejuicios y fueron hacia sus sueños; solas, desnudas, sonrientes
y esperanzadas. Nosotros, testigos de su alma libre, con nuestros pies de
plomo y una lengua afilada, juzgamos las
decisiones que quizá algún día nuestras hijas tomaran.
-Jazmin G. Felix
-Jazmin G. Felix
EB. (7 de octubre, 2018). “Mar soñó con recorrer el mundo; la
mataron en Costa Rica”. Milenio. Recuperado de:http://www.milenio.com/policia/mar-joven-sono-recorrer-mundo-asesinada-costa-rica.
Muedano, Marcos. (22 de octubre, 2017).“Imparable, el crimen
contra las mujeres; cifras del Inegi”. Excélsior. Recuperado de: https://www.excelsior.com.mx/de-la-red/2016/07/18/1105702

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